El Diario del Pibito Barro: Día 53

Pocas veces me miro al espejo.

Por las mañanas, me lavo los dientes, me mojo la cara, me acomodo el pelo y salgo. Es rutina. Hago todo sin pensar. El espejo está ahí, pero yo ni bola… casi no lo registro.

Hoy fue diferente. No sé qué pasó o qué me pasó, pero hoy mientras me secaba la cara con la toalla, me detuve a ver… a verme.

 

 

Hacía bocha que no me regalaba ese tiempo. Quizás es porque no quería verme…me esquivaba o quizá por miedo. Y no miedo porque me vaya a asustar de la fealdad que me tocó llevar (que es mucha) sino miedo al verme y darme cuenta de que todos esos sueños que tenía de pibito están estancados como agua podrida de villa.

 

 

¿A dónde quedó ese guachín que flasheaba con ser alguien importante? Ese pibito que creía en el amor dónde está…

 

 

Mientras me miraba en el espejo, buscaba respuestas que obviamente no encontré.

Solo vi cicatrices y una cara curtida que sabe cuando dejar el cachete para recibir un buen sopapo y cuando tomarse el palo para evitar quilombos.

 

 

El día está gris. De esos que amagan con llover todo el tiempo, pero que no hacen nada.

Yo estoy igual.

 

 

Somos Conurbano / Todos los Derechos Reservados