El Diario del Pibito Barro: Día 60

¿Qué hacer cuando la tristeza te invade el rancho?

 

Hoy estuve todo el día con unas ganas de llorar que no sé de dónde mierda viene. Luchito creo que se dio cuenta y no me dijo nada. No me habló en casi toda la mañana. Solo se dedicó a cebarme mate y eso ya es rarísimo, porque el que siempre ceba soy yo. Es más, no le puso ninguno de esos yuyos horribles que suele usar. El mate fue amargo, sin cosas raras, como me gusta a mí. Quizá mambeo de más, pero creo que ese gesto fue porque me vio bajón y quiso segundarme mateando piola.

 

No sé qué me pasa… Hay algo dentro mío que llora y no sé por qué. No es un dolor de cuerpo, ojalá fuese eso. Porque me clavo una pasta y listo, se va. Este dolor es diferente, como si me faltase algo…

 

La Vieja me dijo una vez que estamos hechos de todas esas personas que alguna vez amamos. Hoy siento que me falta un pedacito de alguien. Tengo un hueco, cerquita del pecho, por donde está entrando un viento frío y húmedo que sopla y pega fuerte en todo el cuerpo.

 

Dejo de escribir acá. Y no es porque no quiera seguir sino porque tengo una lágrima a punto de escapar y no quiero que caiga sobre el papel.

 

 

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