Síntomas psicológicos en los tiempos de la pandemia

Texto de: Pablo Melicchio, psicólogo y escritor

 

Durante el tiempo de la pandemia el consultorio psicológico se vio atravesado por los sufrimientos, los malestares y algunos síntomas novedosos, desencadenados por esta situación inédita del coronavirus y la cuarentena. Pero estas manifestaciones señaladas no desencadenaron o necesariamente desencadenarán en cuadros psicopatológicos. Es innegable que al inicio se puso el foco en la salud física y quedó en segundo plano la salud mental; se trataba de no contraer el virus. Era urgente aprender a cuidarnos y cuidar para no enfermemos y evitar que se propagase la enfermedad. Pero durante la cuarentena, el aislamiento social, el cambio en las formas de vincularnos, los cuidados obsesivos y las alteraciones de las rutinas, la salud mental se resintió y comenzó a manifestar el malestar.

 

El resultado de las alteraciones en el mundo externo y en el interior de cada ser y de cada casa, más allá del miedo a enfermar y de la posibilidad de morir, la punta del iceberg de todos los síntomas empezó a ser la incertidumbre, que desencadenó angustias y ansiedades, comunes en la vida cotidiana, pero exacerbadas por el dudoso mañana y por el presente que llevamos, opuesto a nuestro deseo. La irrupción de la pandemia desordenó los papeles, los proyectos que teníamos, la economía y le trajo una crisis forzosa a nuestra subjetividad. Si bien es un drama mundial, afectó de formas distintas a cada ser. No es lo que pasa sino cómo lo transitamos, acorde también a nuestra estabilidad psicofísica, condiciones emocionales, habitacionales y económicas. El mismo virus, distintas realidades. Por eso los psicólogos insistimos en el caso por caso.

 

Es fundamental detenernos a pensar, registrarnos. Estar atentas y atentos a lo que nos sucede y le sucede a los que están cerca de nosotros. Cuidar y cuidarnos también en el plano psicológico. Porque como dice una vieja cita, no hay un cuerpo sano sin una mente sana. Saber que los síntomas, el malestar y el sufrimiento, no se pueden evitar, son esperables. Sería sospechoso no sentir hartazgo, desasosiego, miedo, bronca. Es necesario hablar, ponerle palabras a lo que sentimos, porque de lo contrario hablarán el cuerpo y los síntomas psicológicos. El bienestar es el intento de encontrar un equilibrio en la unidad psicológica, física y social.

 

La pandemia sigue, no sabemos hasta cuándo y tampoco tenemos garantías de que sea la última. Cuidémonos, no neguemos los riesgos que aún están acechándonos. Pero recordemos que en las medidas de cuidado también entra la salud mental.

 

 

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