Tomas de tierras en el Conurbano: un grito de auxilio

Las tomas de tierras acaecidas en el contexto de la crisis por la pandemia pusieron en agenda la extendida problemática del acceso a la tierra y la vivienda.

 

 

La presente crisis es, también, una oportunidad para la sociedad de poner bajo su foco y propender a reparar los padecimientos que atraviesan sus sectores más vulnerados.

 

 

A menudo, la problemática de las tomas de tierras es abordada en la agenda pública y mediática desde una perspectiva que omite reflexionar sobre la situación de penuria y desamparo que empuja a una familia hacia esa opción indeseada. 

 

 

En el corazón del Conurbano Oeste, Madre Tierra se aboca desde 1985 a la construcción de condiciones de hábitat más justas en los barrios.  Andrea Castaño, trabajadora social e integrante de la organización, remarca: “Nadie quiere las tomas, a nadie que necesita un lugar donde vivir le gusta tomar tierras y nadie la pasa bien haciéndolo”.

 

 

“Hay un grado de desesperación importante en la familia que encara esa situación. Una familia toma una tierra cuando ya no le queda ninguna otra opción, no querrían tener que llegar a ese punto: el sufrimiento es muy grande”, pone de relieve Castaño.

 

 

Entre los múltiples padecimientos en la situación de toma se hallan la incertidumbre, la precariedad, los temores ante las variadas amenazas latentes, permanecer a la intemperie ante el frío y la lluvia sólo con dos chapas y un nailon, expuestos a agresiones, a que cualquiera te patee el ranchito a la noche. “Es una situación de angustia y de mucho dolor”, subraya Castaño.

 

 

En la misma línea, Ana Pastor, también trabajadora social y coordinadora de Acción Política de Madre Tierra, afirma que las tomas dejan entrever “un grito de auxilio de sectores alejados de la mano del Estado hace mucho tiempo”.

 

 

“En la provincia de Buenos Aires este problema lo arrastramos desde los años ‘80. En ese momento se acabó la posibilidad de acceder a un crédito popular por las restricciones impuestas por la deuda externa y porque la Ley de Uso del Suelo promulgada por la dictadura prohibió los loteos de tierras en la periferia”, historiza.

 

 

Soluciones pacíficas, salidas posibles

 

Como parte de su trabajo, desde hace 35 años Madre Tierra genera en el Conurbano bonaerense planes de lotes con servicio (loteos populares dotados de infraestructura básica) en pos de la creación y desarrollo de barrios. En este marco, las familias autoconstruyen sus viviendas y organizan el nuevo barrio, con el acompañamiento técnico y social de Madre Tierra.

 

 

Cuando se trata de asentamientos, en cambio, Madre Tierra interviene a demanda de la organización de pobladores. 

 

 

En casos de asentamientos recientes, como los que son noticia por estas semanas, se propicia el armado de mesas de gestión multiactorales para la contención y resolución pacífica de los conflictos.

 

 

En aquellos asentamientos de más larga data, se asesora y acompaña a la organización de pobladores en las gestiones de regularización dominial y el mejoramiento barrial.

 

 

 

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